El arbitraje: la herramienta más eficiente en la solución de conflictos

13 julio, 2017
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Se podría decir que en el mundo de las leyes, los árbitros son aquellos hombres que poseen una vocación muy arraigada en la equidad a través de las normas, abogados que tienen predilección por ser la voz cantante en una disputa.

En ese sentido, el arbitraje constituye para ellos la posibilidad más adecuada para sentir la Satisfacción de resolver controversias entre dos partes antagónicas y tener la plena conciencia de que se ha desempeñado un papel adecuado para llegar a laudos justos, amparados por las normas nacionales o internacionales.

Los profesionales especializados en arbitraje saben que cumplen el papel más importante en un conflicto de partes, y por ellos pasa la necesidad de tener un buen dominio del tema que van a dirimir, además de poseer todas las herramientas indispensables para cumplir a cabalidad con su misión.

Es posible que en ninguna otra rama tengamos tanta confianza en un grupo de hombres, como para entregar la decisión del resultado de un conflicto millonario que pone en juego nuestros intereses, como la que se tiene en los árbitros.

Es por ello que, aunque en realidad tiene poco tiempo de establecido en nuestro país _comparado claro a la larga historia del Derecho– esta institución gana más adeptos, sobre todo en el sector empresarial y comercial.

Podemos enterarnos de ese modo que muchas compañías someten sus contratos a cláusulas de arbitraje, lo que posibilitará una adecuada resolución de los problemas que se puedan presentar en un momento determinado.

‘‘Cero controversias’’

Expertos analizan las alternativas que existen hoy al momento de elegir la sede arbitral. aún con sus defectos y virtudes, ambas opciones tienen un objetivo en común: apoyar a que los conflictos lleguen a un final feliz en un corto plazo. No olvidemos que el arbitraje, como herramienta de solución de conflictos, debe orientarse a ser cada vez más efectivo, rápido e imparcial para obtener un laudo justo.

Para que todos manejemos con claridad el concepto del arbitraje,debemos tener presente que la denominación de “sede arbitral” debe entenderse como el lugar físico en donde se administra y conduce el proceso arbitral. Es decir, el lugar donde se establece el Tribunal, el mismo que puede ser una sede institucional (Cámara de Comercio, OSCE, etc.) o una sede ad-hoc (cualquier oficina o estudio, por ejemplo), dando importancia a la logística que deben tener estas sedes.

Consideramos que este es un tema importante, pues, por cuestiones de seguridad y transparencia en el desarrollo de un proceso, una sede debe reunir la experiencia e infraestructura adecuada para permitir un proceso limpio, amigable y confortable para las partes y los árbitros, marcando la diferencia con los procesos judiciales que se realizan en ambientes saturados, y que transmiten tensión a las partes.

Partiendo con esta premisa, la sede ad-hoc y la sede institucional son las dos opciones arbitrales al que empresarios, por ejemplo, pueden recurrir para evitar un dilatado trámite en el Poder Judicial. Así, el arbitraje se ha convertido en la herramienta de solución de conflictos predilecta por hombres prácticos e instituciones que no pueden darse el lujo de esperar a que la divina justicia de nuestro país concluya de manera justa y eficiente las controversias existentes entre dos partes. El dicho reza: “No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los resista”; y en una controversia, lo segundo.

Pero ahora hasta, la empresa más pequeña merece un alcance más directo de la justicia. Todos merecemos tener más de lo que nuestro venido a menos Poder Judicial nos pueda dar.

Es interesante decir que cuando una empresa se encuentra en controversia con otra puede recurrir al arbitraje como una herramienta eficaz y justa, que determine de modo imparcial cuál será la solución final de la disputa. Una decisión que nadie reclama (en su mayoría) porque se optó por la instancia arbitral desde un principio, y cuando uno apuesta por algo es porque cree en ello y tiene que saber aceptar la derrota, si fuera el caso.

Los especialistas coinciden en señalar que el beneficio de optar por un arbitraje es la celeridad, la alta capacidad técnica, la imparcialidad sometida a reglas claras y justas, la efectividad y, ¿por qué no?,los costos accesibles. Contrario a lo que se piensa, el arbitraje no es un proceso costoso y únicamente accesible a compañías pudientes;

hoy existen diferentes alternativas de presupuestos, establecidos de acuerdo al valor de la controversia. De modo que se puede pensar en arbitrajes que hablan de millones de dólares y otros de solo unos cuantos miles de soles.

Ley competitiva

Esta institución cuenta en nuestro medio con una Nueva Ley de Arbitraje,puesta en vigencia en el 2008 (Decreto Legislativo Nº 1071), y desde su aparición los laudos arbitrales cuentan con casi el 100% de efectividad.

Como se sabe, existen dos tipos o sedes de arbitraje: las sedes adhoc y las sedes institucionales (centros de arbitraje). En ambos casos, las opciones son buenas, pero expertos en el tema no siempre coinciden en ello.

En palabras del doctor Fernando de Trazegnies, socio principal de Estudio Jurídico Fernando de Trazegnies Granda, y reconocido árbitro internacional, la elección de la sede arbitral es similar a elegir un buen campo de fútbol cuando se va a afrontar un encuentro decisivo.

“Si el campo no es parejo, tiene huecos o pequeños montículos, eljuego no podrá funcionar adecuadamente”, refiere al tiempo de precisar que “si la sede arbitral no presta la ayuda necesaria de una manera eficaz a los árbitros, si el secretario del arbitraje tarda en preparar los proyectos de las resoluciones de trámite o si los árbitros tienen que corregirlos continuamente, si el sistema de comunicaciones entre los litigantes y los árbitros a través de la sede arbitral no funciona adecuadamente, el arbitraje tendrá muchos problemas, a pesar de la altísima calidad que pudieran tener los árbitros”.

Por su parte, Eduardo Barboza, socio del Estudio Echecopar y árbitro de amplia experiencia, considera que elegir el lugar dónde se va a realizar el arbitraje es de suma importancia, sea este ad-hoc o institucional.Ya que esta elección “debe dar principalmente la seguridad requerida para que tanto el proceso arbitral, lo que incluye cualquier actuación arbitral, como la decisión final que adopte el Tribunal Arbitral(es decir, el laudo) sean respetados. Caso contrario, y aún cuando pueda lograrse un resultado favorable, muy probablemente se habrá obtenido una victoria pírrica”.

Fausto Viale, socio de Rubio, Leguía, Normand & Asociados va un poco más allá e indica que la elección de la sede arbitral en un proceso es importante, especialmente para el arbitraje internacional,porque determina dos aspectos: “el juez local y las leyes procesales para el dictado de ciertas medidas cautelares, y de servir de auxilio al árbitro para la actuación de ciertas pruebas y otras medidas que el árbitro mismo no puede ejecutar”. En este orden de ideas, el destacado profesor universitario añade que, por otro lado, “determina,en la mayoría de los casos, la corte judicial local que se encargará del procedimiento de anulación del laudo arbitral”.

La controversia muchas veces está en si la elección de un tipo de sede arbitral influye en el resultado del proceso, o si una sede institucional es mejor que una ad-hoc. Algunos consideran que no existe mayor relevancia, puesto que la garantía de obtener un laudo justo está asegurada de ambas formas, y lo afirman las estadísticas. Sin embargo, otros piensan que sí tiene mucho que ver.

“No me cabe la menor duda de que es un tema relevante, que las partes, al momento de pactar la ‘sede’, tienen que analizar con mucho cuidado, tanto en términos económicos, como jurídicos”, asegura Fernando Cantuarias, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pacífico y reconocido árbitro internacional. “Los únicos que influyen en el resultado son los árbitros, a menos que estos no cumplan con sus obligaciones. Laudar es una obligación personalísima”, sostiene por su parte Luis Avendaño Valdez, socio de Miranda & Amado Abogados. A lo que Ana María Arrarte, especialista en temas arbitrales del Estudio Echecopar añade: “como quiera que ellugar vincula al arbitraje con un conjunto de normas, su determinación puede influenciar el trámite del mismo, e incluso su resultado”.

El prestigio es importante

Por su parte, Eduardo Barboza enfatiza que “no existe duda que una sede institucional es mejor que una sede ad-hoc, siempre que estemos frente a una institución arbitral de prestigio, como los centros de arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima, del Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado, de la Pontificia Universidad Católica y de Amcham-Perú. “Un arbitraje institucional, vale decir, un arbitraje administrado por una institución arbitral, intenta garantizar un proceso limpio, pues tiene reglas preestablecidas por el centro (como son las relativas al nombramiento y recusación de árbitros, al proceso arbitral en sí mismo, la lista de árbitros, los honorarios, entre otros), vigila el proceso, brinda apoyo secretarial para todas las diligencias y notificaciones,y custodia el expediente arbitral”, y agrega que el arbitraje ad-hoc también puede ser limpio ‘sin duda’. “Pero ello solo dependerá de los árbitros que se nombren, ya que no habrá control de una institución arbitral que esté detrás de ellos”, apunta.

Fernando Cantuarias va en esa línea y señala además que para que una institución se consolide, debe ‘institucionalizarse’. Es decir, aclara,tender a una mayor presencia del arbitraje institucional (centros de arbitraje), si queremos crecer y consolidar la práctica del arbitraje en el Perú. “Sin embargo, me complace comprobar día a día que elmarco arbitral peruano permite el desarrollo del arbitraje ad-hoc, y de que nuestros jueces manejan el mismo nivel de deferencia en ambos casos”, acota el árbitro.

El doctor Trazegnies señala algunos elementos importantes en el proceso de arbitraje institucional y ad-hoc. “Depende de muchos factores. De primera intención, podría decirle que la sede institucionalpresenta generalmente un mejor apoyo de secretariado, con personas perfectamente entrenadas, buenos canales de comunicación y con lugares adecuados para las audiencias. Pero muchas veces la sede institucional es más cara para las partes debido a los costos de la institución”, dice, y agrega que, por otra parte, sucede a veces que las partes quieren nombrar a ciertos árbitros en los que tienen confianza de sus conocimientos e imparcialidad, pero que no están en la lista de árbitros de una determinada institución. Es esos casos,buscan más bien un arbitraje ad-hoc.

LA OTRA ORILLA

Paolo del Águila Ruiz de Somocurcio nos puede dar mayores alcances desde el otro extremo del tema. Desde su perspectiva, como secretario general del Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima, comenta que una sede institucional aporta en primer lugar confianza, porque la administración a cargo de una institución arbitralimplica el respaldo de una persona jurídica y el soporte especializado,puesto a disposición de la administración del arbitraje. En segundo lugar, dice, está la previsión normativa; los reglamentos de las instituciones arbitrales contienen un reglamento procesal, normas tarifarias y de organización interna. Asimismo, tienen experiencia e imparcialidad.Se da una adecuada supervisión de conductas. “Además,las instituciones arbitrales poseen un código de ética que enmarca la conducta de los árbitros y partes del proceso. Y por último, en el tema de costos, hay una reglamentación adecuada”, puntualiza.

El maestro Fausto Viale va en esta línea y agrega que las reglas que se aplicarán a la conducción del arbitraje son por todos conocidas,tanto por los árbitros como las partes, y, debido a que dichas reglas varían de una organización a otra, las partes previamente pueden elegir cuál de ellas consideran más conveniente.

Para la joven abogada especializada en temas arbitrales, Silvia Rodríguez Vásquez, secretaria general de Conciliación y Arbitraje Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la PUCP, en las sedes ad-hoc se corre cierto riesgo que se pierda el interés necesario en los casos,a diferencia de las institucionales, que concentran confianza porque llevan muchos casos a la vez, tienen experiencia y son independientes.

“Definitivamente, les van a dar más seguridad a las partes, a los árbitros y obviamente al mismo centro de arbitraje, que es una instancia que necesita esa seguridad para poder continuar dando el servicio y ganar una imagen. También, todo es cuestión de ética, que es sumamente importante en estos casos”, señala.

No obstante, no todos están de acuerdo con esto. Víctor Manuel Belaúnde, socio del Belaunde Abogados, indica que muchas de las sedes ad-hoc ofrecen buena infraestructura y logística,herramientas con las que las partes y los árbitros supervisan el procedimiento y la organización. “En nuestro medio tenemos ambas opciones. Sin embargo, por experiencia, me inclino por las sedes ad-hoc, las cuales muchas veces demuestran mayor rapidez y costos menores que las sedes institucionales”.

Por su parte, Manuel Diego Aramburú, socio de Aramburú Camino Boero Abogados, y árbitro de amplia experiencia, considera que el delarbitraje institucional es aquel que es organizado y administrado por una institución arbitral, como la Cámara de Comercio de Lima, Amcham,entre otras, que indiscutiblemente cobran por sus servicios.Y es evidente que el arbitraje en el Perú se ha convertido en una alternativa eficiente y adecuada para resolver los problemas, sobre todo en el mundo empresarial, pero siempre hay que tener en cuenta que siempre que optemos por un ad-hoc o institucional, el éxito del arbitraje dependerá de la calidad y dedicación de los árbitros.

Finalmente, Ana María Arrarte, destacada árbitro en nuestro medio y socia del Estudio Echecopar, es clara al señalar que es innegable que el arbitraje institucional ofrece algunas ventajas por el hecho de ser tramitado en entidades que se especializan en la administración de arbitrajes (infraestructura, logística, etc.). “Sin embargo, creo que, en la actualidad, nuestra norma arbitral (que se aplica supletoriamente a lo establecido las partes en el convenio arbitral) establece el conjunto de reglas que resultan necesarias para tramitar adecuadamente un proceso arbitral rápido, sin vacíos, ni intervenciones judiciales innecesarias. Creo que las diferencias,en cuanto a los beneficios de ambos tipos de arbitrajes,se han ido reduciendo sustancialmente”, concluye.

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