Las motivaciones a la hora de estudiar Derecho

30 agosto, 2017
242 Vistas

Para estudiar Derecho hay que tener mucha vocación, pero no es suficiente. Desde afuera es importante darle aquellos jóvenes las razones suficientes que los hagan seguir adelante. 

Para estudiar Derecho dicen que hay que tener una marcada vocación por la ética, el deseo de servicio, criterio, sentir gusto por la lectura y la comunicación oral y, sobre todo, tener claro lo que significa la justicia.

También existen otras motivaciones que las adquieren a través de  la universidad, los padres, la sociedad misma, los Estudios de abogados a donde entras a laborar y el aparato de justicia peruano. Todos estos actores puede que te den razones importantes para seguir con fuerza, y puede también que te den razones para alejarte o hacer de ti un profesional resignado o en el peor de los casos, un desertor.

“En mi caso, estudié derecho porque tenía una auténtica vocación al servicio, quería seguir una profesión que me permita desarrollarme profesionalmente y a la vez que implicara el desarrollo de un concepto analítico de la normativa”, nos cuenta la doctora Ana Luisa Alfaro, Directora de Fiscalización y Sanción de la SUNEDU.

El caso de doctora Elizabeth Zea, La jefa de Imagen de la Facultad de Derecho de la  USMP y Directora del Instituto de Derechos Humanos y Desarrollo de la misma universidad, es bastante particular. Su padre y su abuelo fueron abogados después de ser policías, y aunque no fue un camino impuesto en su vida o en la de su hermana, siguieron el rumbo de las leyes gracias a una mística que nacía en la sobremesa.

“Me crié en una familia de abogados, mi padre y mi abuelo lo fueron, y ahora mis hermanas y yo lo somos. No fue impuesto por mis padres, pues a medida que íbamos creciendo participábamos  de las conversaciones en la mesa acerca de la situación del Perú de esos días (corrían los años 80), las leyes,  las experiencias de mi padre y mi abuelo; quienes primero fueron policías y después decidieron estudiar derecho, escogiendo la especialidad penal para su ejercicio profesional. Creo que aprendí a amar la carrera antes de estudiarla”.

Para la doctora Cecilia Oneill de La Fuente, quien actualmente es Vicedecana de la Facultad Derecho de la Universidad del Pacífico, las motivaciones que hoy tienen los jóvenes son básicamente las mismas que se tenía antiguamente, solo que adaptadas a los tiempos modernos.

“Los jóvenes con vocación jurídica, antes y ahora, tienen interés en persuadir, en argumentar, en propiciar que en su entorno se alcancen situaciones justas. La diferencia es que ahora hay muchas más posibilidades que antes para desarrollarse en el mundo del Derecho. El perfil del abogado de hoy es más versátil, pues estudian Derecho no solamente quienes se ven a sí mismos litigando, sino además quienes quieren ser investigadores, asesores empresariales, funcionarios públicos o internacionales, etc.”.

“Pienso que los que desean estudiar Derecho deben tener claro que es una profesión que los prepara para la vida misma; la visión del abogado los va a ayudar para emprender cualquier empresa (en términos generales) en la vida”, precisa Alfaro.

La universidad

Zea Marquina, va un poco más allá y habla del rol de las universidades en cuanto a la motivación que pueden encontrar en sus aulas así como ella empezó a encontrarla en su hogar.

“Creo que el rol que compete a la universidad es desarrollar esta motivación, de conocer más, de descubrir involucrando al alumno desde el momento que inicia la carrera, inducirlo a la investigación. Creo que nuestra Facultad de Derecho lo entiende bien, pues a través de los Centros de Investigación el alumno puede desarrollar su potencial. A través de los programas de creditaje social, se involucra con la carrera; camina paso a paso y ama la carrera, el ser abogado en el día a día del Estudio” señala.

“La universidad no sustituye el esfuerzo de los estudiantes para destacar entre sus pares, pero sí debe darles la tranquilidad de que su esfuerzo está bien canalizado. Los estudiantes deben recibir los estímulos necesarios para retarse a sí mismos. Deben encontrar un espacio para reflexionar, para cuestionarse a ellos mismos y a otros. Deben tener al alcance a los mejores profesores del medio y a autoridades universitarias dispuestas a escucharlos”, opina O’neill.

Hablar de ética motiva, pero…

Hay una necesidad de ser muy reflexivos en este aspecto. La ética no es solo una palabra simple o un curso que hay que aprobar. A diario es constante tener que batallar con abogados que parece que, no solo no tuvieran el sentido de la ética, sino que lucharan contra ella. Algunos refieren que ésta debe nacer en casa y ser reforzada en las universidades. Otros son conscientes también que el mismo desarrollo profesional corrompe a los jóvenes que tienen que adaptarse al sistema y buscar ser “exitosos”, y que es ahí donde debe ponerse mano firme.

“La ética es un valor importante que no solo debe regir nuestra profesión, sino nuestra vida misma. Es un tema compartido. Desde luego que es un principio que debe empezar desde casa, pero también es importante profundizarlo en las aulas, para formar profesionales que guíen sus decisiones en todo momento teniendo en cuenta  la ética. Se espera que rectitud, honradez y honestidad sean valores que rijan en todo momento su profesión de abogado”, opina Alfaro.

Zea señala que la ética es transversal y que no depende solo de la formación en casa o en la universidad, o a partir del ejercicio profesional.

“Lo que pasa es que en la actualidad la palabra ética no necesariamente se asocia con éxito. Hoy éxito es igual a dinero, a tener más clientes, el abogado más solicitado, el más académico, pero la ética es algo que debería ser más que un simple valor deseado en un abogado. Debe ser considerada requisito imprescindible del ejercicio de la carrera profesional. La universidad cumple un rol fundamental, no solo impartiendo clases de Ética, sino a partir del ejemplo de su plana docente, de sus egresados, de su maquinaria administrativa, de sus directivos de alta gestión. No hay mejor lección que la que se da con el ejemplo”. 

El aporte de los que más saben

Elizabeth Zea, propone algo muy interesante para que los jóvenes estudiantes encuentren motivaciones más reales para que en un futuro no muy lejano puedan emprender su desarrollo profesional de la mejor manera. De este modo, se hace visible el rol que tiene los abogados de prestigio, los hombres de leyes que más aparecen en los medios, o aquellos de quienes se sabe, se han consolidado en la profesión.

“Creo que los juristas prestigiosos tienen un importante rol a partir del momento en que se convierten en referentes de éxito para la carrera. Sería bueno propiciar programas de enrolamiento en los Estudios prestigiosos, solo para los alumnos mas destacados, por ejemplo para vacaciones de verano, por un tiempo breve, como sucede en prestigiosos estudios en los EE.UU”.

Alfaro, por su parte agrega que es “siempre deseable que los abogados destacados estén siempre en contacto con los estudiantes, a través de la docencia o cursos de capacitación. En todo caso, sus experiencias y su trayectoria son siempre una importante valoración y ejemplo para los jóvenes estudiantes”.

“Los abogados de éxito sí tienen responsabilidad al interior de sus Estudios con los estudiantes que son practicantes, que están allí, para complementar la formación que reciben en el aula con la experiencia práctica, para lo cual necesitan ser orientados, corregidos y estimulados por los abogados a quienes reportan”, añade Oneill de La Fuente.

Siempre seguir adelante

Para finalizar debemos resaltar  la importancia en amar lo que se hace y esperar lo mejor de la carrera. De lo contrario seremos tolerantes con cosas que no harán bien a nuestros clientes ni a nosotros mismos.

“El estudiante de derecho debe tener claro algo fundamental: que no cambiará el mundo por si solo, que esto es tarea de todos. Si queremos ver cambios en el futuro comencemos por ser portavoces de comportamiento ético y social, no ser tolerante ni asumir una actitud pasiva frente a lo ilícito y a la corrupción, confiar en sí mismo, en su conocimiento y en su destreza. .  Hay que amar y creer en lo que uno hace” dice Zea.

“Un joven abogado debe estar preparado para proponer nuevos cambios y no desanimarse con el panorama que encuentra, saber que el derecho es una herramienta importante para mejorar el nivel del país en todo aspecto; ejercer la profesión de abogado es un compromiso social”, concluye Alfaro.
 

 

 

 

 

 

Puede interesarte

“El abogado independiente”
Opinión
216 vistas
Opinión
216 vistas

“El abogado independiente”

Opinión - 18 noviembre, 2017

Por: Willy Ramírez Chávarry* Desde que estudiamos la carrera de derecho, nuestros profesores nos advierten que la profesión  del abogado…

Nexo causal entre el agente y el deportista de fútbol
Opinión
147 vistas
Opinión
147 vistas

Nexo causal entre el agente y el deportista de fútbol

Opinión - 18 noviembre, 2017

Por Esteban Carbonell O´Brien* Generalidades: En el ámbito deportivo, los futbolistas aportan su mayor esfuerzo para representar lo mejor posible los…

Lavado de activos: alcances del Pleno Casatorio de la Corte Suprema
Jurisprudencia
262 vistas
Jurisprudencia
262 vistas

Lavado de activos: alcances del Pleno Casatorio de la Corte Suprema

Opinión - 4 noviembre, 2017

Por: Juan José Díaz Campos* El 25 de octubre se publicó la “Sentencia Plenaria Casatoria N° 1-2017/CIJ-433” emitida por los…

Déjanos un comentario