Para prevenir el cáncer de la quiebra

10 septiembre, 2017
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Una sana reestructuración empresarial

El tiempo que se avecina es clave para el país y el empresariado nacional. Proyectos estancados y situaciones forzosas de sobrevivencia deben ser analizados con detenimiento, pero con acciones puntuales y rápidas a ejecutar dentro de la empresa.

Rafael Picasso, socio del Estudio Echecopar, nos da una serie de consejos desde su visión de experto en reestructuraciones empresariales.

Si hay algo en lo que coinciden los expertos es que para hablar de reestructuración empresarial hay que saber reconocer escenarios, que incluso se pueden presentar como históricos a nivel nacional e internacional, y todo parece indicar que este es el mejor momento para evaluar las señales

Desde que se desató la crisis financiera en los Estados Unidos, diversos analistas económicos empezaron a lanzar conjeturas sobre posibles escenarios, unos más trágicos que otros; pero, lo cierto, es que el empresariado peruano ha empezado a tomarse el pulso con anticipación y no ha esperado a que le diagnostiquen el cáncer de la quiebra en su etapa terminal. Pronta evaluación, diagnóstico y tratamiento, en pocas palabras: reestructuración empresarial. Así de categóricos son quienes ya han visto crisis empresariales internas en muchas empresas y, por tanto, atendiendo a ciertos precoses síntomas, están en condiciones de dar el primer aviso para que las empresas empiecen a tomar medidas acertadas para enfrentar la crisis económica que nos está tocándo la puerta.

Rafael Picasso es uno de ellos y, aunque no quiere ser un portador de malas noticias, asegura que el mercado ha lanzado la advertencia y el recordatorio. “Dentro de todo, la crisis nos llega en una mejor posición que el resto, porque tenemos un sistema financiero sólido y que ha aprendido mucho del pasado. Pero cuando llegue el sutnami, a mediados de año, la liquidez se acabará y las líneas de crédito no se renovarán. Es ahí cuando tendremos que vivir con lo que tengamos en ese momento.

Sin embargo, el también socio del Estudio Echecopar, se apura en precisar que lo que era evidente que podía suceder, no puede generar menoscabo en una raza de empresarios peruanos que han aprendido mucho de su experiencia en escenarios de crisis constantes. “Ahí está, recuerda, el primer gobierno de Alan García y la reestructuración empresarial que se dio a finales de la década del 90. Pruebas que una economía en crisis les impuso y que supieron vencer para sentirse hoy orgullosos de permanecer vigentes en el mercado”.

Poco antes de dejarle la posta a Luis Carranza, el ex ministro Luis Valdivieso anunció que el Perú también saldrá al mercado de capitales y eso es bueno, pero, como no todo siempre es color de rosa, lo malo es que hay sectores de la economía que están cayendo precipitadamente en una crisis de liquidez. “Y es ahí donde se necesita una reestructuración”, asegura Picasso tras añadir que “lamentablemente la crisis es internacional e incluso en China hay textiles que ya están cerrando, porque Estados Unidos no compra, lo mismo nos sucederá. Un empresario textil nacional me comentaba que de los 400 trabajadores que tenía el año pasado, este año se quedará solo con 60 ‘porque no vendo, y lo que vendí no me lo pagan, de modo que es mejor cortar por lo sano antes que tener que decirle a esos 60 que me quedan: lo siento, tengo que cerrar la empresa’ ”.

Picasso asegura que como este ejemplo hay muchos otros; empresas que si no quieren cerrar tendrán que entrar a un proceso de reestructuración: “El Perú está hoy entrando en una parálisis, entonces, la pregunta es quién va a poder soportar esta crisis”. “La respuesta es muy simple, apunta, quien no tiene deudas, el que está líquido, y el que teniendo deudas, no tiene riesgo cambiario. Y no nos sorprendamos si viene una devaluación fuerte. Sobrevivirá aquel que entienda bien el mensaje, hay que tomar decisiones duras y traumáticas, pero es por el bien de la empresa. Si tengo una gangrena es preferible perder la pierna, a perder la vida”.

El tiempo es corto y se hace necesario que las empresas encuentren formas saludables de hacer concesiones acertadas con todos aquellos que participan en el proceso, y hasta pensar en un cambio de rubro. “En sí, no existen recetas, todo depende del rubro en el que se encuentre la empresa, pero se tiene que trabajar sobre todo aquello que implique costo, flujo, tema comercial, posibilidad de fusiones, apostar por la liquidez, capacitar más al personal para hacerlo más eficiente, reducir los costos fijos y tratar todo lo que se pueda las variables. Lamentablemente, habrá reducción de personal en algunas corporaciones y se invertirá menos en responsabilidad social, como viene siendo el caso de algunas empresas mineras, pero es la situación en la que nos encontramos en la actualidad”.

Para el experto, la estrategia principal es ver si nuestra empresa será viable, después analizar sus costos, cuánto es el laboral, de comercialización y administrativo, para luego entrar al tema financiero: “Entonces la conclusión a la que llegamos es que si no le inyectamos dinero al negocio, no será viable porque los intereses nos comerán vivos y no habrá manera de salvarla. Confío en que hoy el empresariado tiene una visión de austeridad que entre 1998 y el 2002 no tenía. Un poco lo que pasa en Argentina. Es verdad que a diferencia del proceso chileno, en el gobierno de Alberto Fujimori el cambio fue brusco, el empresario no tuvo tiempo de prepararse pero aprendió; hoy, en cambio, está preparado. Pero qué es lo que ha pasado en los últimos años; los peruanos nos convencimos que al Perú no lo paraba nadie y algunas empresas tomaron decisiones con esa premisa, y hoy ven con sorpresa que tienen maquinaria –porque iba a venderle bien a Estados Unidos– que no produce por que está parada y que además están pagando” comenta tras anotar que “Pero la lección está aprendida y la advertencia bien entendida: o le inyectas capital a la empresa para no quebrar o empiezas a liquidar tus activos, así de simple”.

Felizmente no todo es oscuridad en el horizonte y, como ya lo dicen los analistas, y Picasso no es la excepción, los peruanos podemos tener la esperanza de crecer, como nadie lo hará en este lado del hemisferio. El socio del Estudio Echecopar nos muestra una serie de variables en las que el futuro se ve estable y aprovechable, siempre y cuando sepamos trabajar con eficiencia. “Uno de los aspectos que tenemos a favor es que nuestros vecinos nos están ayudando: tan mal están haciendo las cosas los otros países que la inversión extranjera preferirá venir al nuestro. De otro lado, tenemos proyectos de infraestructura que ya no se detendrán y están destinados a consolidarse, como la Interoceánica, y que no pararán a raíz de la crisis y eso será de mucha ayuda. El Tesoro Público tiene ahorros, el próximo año el país va a poder pasarla porque el Estado va a quemar buena parte de sus ahorros. Sin embargo, para llegar al 2010 tenemos que trabajar hoy”.

El otro escenario clave para el Perú es el que se presenta con los tratados de libre comercio que estamos cerrando con el Asía-Pacífico, ya que tendremos empresas que ganarán buen terreno en países como China. “No podremos competir en tecnología ni en maíz contra Estados Unidos y otros países, pero difícilmente Chile y Argentina podrán competir con nuestros espárragos, palta y mango, e incluso nuestra uva que tiene más variedad y una entrada anticipada al mercado internacional. En el sector agrícola considero que hemos sido beneficiados por nuestro suelo”, asegura.

Si bien, llegar al Indecopi es una medida extrema, en el aspecto de reestructuración el papel que deberá cumplir esta institución será clave para poder agilizar los procesos concursales. Si tenemos que reconocer en un proceso 1,500 deudas no podemos tener a solo tres personas en estos temas. Si se percibe que el número de procesos de reestructuración se incrementará, hay que tener infraestructura adecuada para responder al mercado. Porque si una empresa no se reestructura a tiempo, lo único que haremos es asistir a su entierro”.

Para culminar, Rafael Picasso, quien además posee amplio conocimiento del tema y ha  sabido reestructurar empresas con patrimonio negativo, que hoy lucen muy orgullosos números azules, señala que la diversificación de rubros debe ser una constante en el empresariado peruano, de modo que no dependa de una sola forma de producción, así como los países no deben depender de un solo mercado por más grande que este sea.

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