Correcta interpretación de la Ley

3 noviembre, 2017
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Gran parte de nuestra labor como abogados no solamente consiste en aplicar la ley a los casos que llevamos diariamente en nuestro despacho, sino también, saber cómo interpretar la norma, pues dependerá mucho de la interpretación de la ley que hagamos, para ganar el proceso y salir airosos. Sin embargo ¿qué pasaría si el abogado no sabe interpretar la ley o simplemente no la analiza como debe ser? Más allá que la norma pueda resultar ambigua o encontrarle alguna laguna o vacío legal, debemos estar siempre prestos a saber cómo afrontar esa situación y emplear el buen criterio para analizar la norma al máximo y poder extraer de ella, lo útil para el caso que estemos llevando.

Podríamos sostener, que una tercera parte de los abogados peruanos, tiene dificultades al momento de interpretar la norma, ya que se la puede analizar desde distintos puntos de vista, más allá que puedan emplear los tipos de interpretación jurídica. Ante ello, podríamos decir que existe una «labor interpretativa» por parte del abogado, teniendo en cuenta que son varios los conceptos aprendidos por el derecho que no necesariamente se encuentran definidos o explicados en la norma. También, existen normas que solamente incluyen en su contenido, ciertos principios o lineamientos generales que regulan la conducta del individuo, pero que no van más allá. Incluso, podemos detectar en varias normas, que el lenguaje empleado en ellas, no pueden ser sometidos a un análisis lógico que nos conduzca a obtener óptimos resultados de manera precisa. Incluso, por más que sabemos que existe un principio en latín «In claris no fit interpretatio» a quien el latinista David Misari lo traduce como «En lo claro no hace falta interpretación», refiérase a la norma que siendo clara por el legislador, no necesita de interpretación alguna, sin embargo, por más que uno recurra a esta herencia romana, nuestro poder judicial, simplemente la rechaza.

Dado los factores mencionados con respecto a los criterios de interpretación normativa que se tiene en nuestra sociedad, notamos claramente un problema al momento de dar una interpretación de la ley, sobre todo si somos cautos para poder darnos cuenta que no existe una sola interpretación normativa que podamos denominar «correcta», ni mucho menos asentarla como definitiva, ya que la interpretación que se realice, no siempre será la misma para todos los casos.

Entonces ¿qué podríamos hacer para aplicar una adecuada interpretación de la ley? Recomendamos a nuestros colegas que antes de realizar la interpretación de la norma, primero revisemos bien el caso que se lleva, aplicando la lógica de manera adecuada y analizar una a una las premisas e inferencias que encontremos, para poder argumentarlas. Una vez que se ha logrado esto, debemos seleccionar algunas ideas prácticas para dar solución al conflicto. Aquí es donde entra a tallar la difícil labor de buscar y aplicar una interpretación de la norma, con la finalidad de esclarecer y argumentar lo que ocurre en la vida real. Todo abogado debe asegurarse que la norma interpretada, le resulte un medio de solución al conflicto, pues si la norma es aplicable, todo lo que se haga después, refiriéndonos a la aplicación de la subsunción, entonces nos será más que aceptable, ya que seremos capaces de hacer que los hechos encajen de manera idónea con la norma, aplicando así, una correcta subsunción. Pero ¿Qué pasaría si a pesar de estudiar y analizar bien el caso, no se podría llevar a cabo una subsunción? Si en caso llegara a pasar esto, uno como abogado no tiene que preocuparse, pues tranquilamente podría aplicar la analogía, los principios generales del derecho e incluso la doctrina, o algún método de autointegración que le resulte eficaz, ya que la tarea interpretativa resulta más que importante porque con ella puede llegar a resolver el problema o conflicto de intereses del caso que lleva.

De este modo, la interpretación que se realice de la norma, respecto a la quaestio iuris, tendrá que ver más con la decisión del juez, ya que su labor decidirá sobre el análisis y evaluación del caso, para saber si la interpretación normativa que se realizó, fue la mejor aplicable al caso concreto. En cambio, en la quaestio facti, notamos que la figura cambia un poco, ya que esta se encarga de corroborar si la interpretación de la norma que se realizó, tiene que ver de manera óptima, con la dimensión fáctica del caso que se está llevando para poder resolver el conflicto provocado entre las partes.  Lamentablemente, el juez parece tener cierto límite, al momento de analizar y resolver por la interpretación normativa que el abogado empleó, porque tomará en cuenta –mayoritariamente– que el análisis de la interpretación normativa que realizó el abogado, guarde más relación con la misma ley, que con los hechos controvertidos, en otras palabras, la quaestio facti, pareciera no importar mucho a la hora de sentenciar. La pregunta que nos haríamos, estimados colegas, sería ¿el análisis y resolución que emplean los jueces a la hora de estudiar la interpretación normativa resulta insuficiente para con la cuestión de los hechos? Lo dejamos ahí.

Podríamos concluir, sosteniendo que la labor de interpretación normativa, atañe tanto a los abogados como a los jueces a la hora de emitir sus sentencias, y no solo con la finalidad de ver cuál es la «mejor norma aplicable al caso concreto», sino que recurriendo incluso a una interpretación de manera íntegra, tendrá que analizar el juez, la interpretación que el abogado presente y ver si esta guarda relación con las pruebas que se presentan en el caso concreto. Es así, como el criterio de interpretación legal, recae también en las pruebas que son consideradas relevantes, las mismas que harán que el fallo judicial, logre reunir estos requisitos para consolidar la eficaz labor que el juez necesita para poder aplicar de manera correcta, no solo la motivación judicial, sino también formular su sentencia de acuerdo a los parámetros establecidos por la ley, siendo así que la interpretación que realice, se encuentre plenamente argumentada por el abogado y analizada debidamente por el juez.

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